Ahí tumbada en la cama, me vino a la cabeza el recuerdo de Dani y no pude evitar sonreír como una tonta. Ayer estuve muy a gusto con él y no podía esperar el momento de volver a verle, de volver a ver su sonrisa encantadora y de volver a sentir su mirada fija en mí.
Cuando ya estaba totalmente despierta me levanté de la cama y bajé a la cocina. Mi madre estaba ahí, cocinando algo. Me acerqué a ella y le di un beso en la mejilla.
-Buenos días
-Buenos días cariño -me dijo con una sonrisa. Luego frunció un poco el ceño- No tendrás intención de desayunar ¿no? Porque ya estoy empezando a hacer la comida...
-No, tranquila mamá. Ya me sé las normas, si me levanto más tarde de las doce y media ya me espero a la comida.
Sus cejas volvieron a su lugar y su sonrisa volvió a aparecer.
-Bien. Aunque si quieres puedes picar algo.
Me acerqué al armarito de la comida y cogí un par de galletas con chispas de chocolate, mis favoritas . Mientras me las comía fui hacia el salón, donde estaba Javi jugando a la play con mi padre y Pablo viéndolos desde el sofá animando.
-Cuando terminéis esta me toca a mí una partida -dije mientras me sentaba cómodamente en el sofá.
Tras unos minutos estaba con el mando inalámbrico en mis manos e intentando meterle un gol a Javi. Pero era muy difícil, era una patosa con ese juego y lo único que conseguía era meter patadas a los jugadores contrarios. Al final acabamos 3-1 ganando él, por supuesto. Me habían sacado tres rojas, una amarilla y había conseguido lesionar a uno de sus jugadores; eso es a lo que yo llamaba divertirse con el FIFA. Le pasé el mando a Pablo porque era su turno y yo me subí a mi cuarto. Se estaba muy bien con el pijama puesto, pero habría que quitárselo en algún momento. Me puse una camiseta de tirantes y unos pantalones de deporte cortos. Hice la cama y recogí la ropa de ayer que, como siempre, había dejado por ahí tirada. Todo esto no lo hacía tanto por mí sino por mi madre, que se enfadaba cuando lo veía todo desordenado (típico de las madres).
Después
de comer me puse mis zapatillas de deporte y me hice una coleta alta dejando mi
flequillo de lado suelto. No entendía por qué y sabía que era una tontería,
pero tener el flequillo tapándome parte de la cara me hacía sentirme más
segura, más invisible. Cuando me acerqué
a Nuna ya estaba dando vueltas alrededor como loca, esperando a que saliéramos
a la calle. Estando ya fuera saqué mi teléfono y me puse los cascos para
escuchar música mientras corría. Nuna y yo solíamos hacer esto todos los días
en el pueblo y ya lo echaba de menos. Además, era una buena forma de empezar a
conocer mi nueva ciudad. En todo lo que llevaba ya aquí había salido un par de
veces escasas.
Antes
participaba en el equipo de atletismo de mi colegio y era bastante rápida la
verdad. Pero dejé el equipo hace un año
más o menos, no podía soportar pasar más tiempo de lo necesario por las clases
con mis compañeros. A pesar de que conseguía algunos logros para el equipo y
nuestro colegio, las miradas que me dirigían desde hace años no cesaban y no
pensaba aguantarlas por propia voluntad.
Empecé
corriendo despacio, para calentar; pero no tardé mucho en ir más rápido. Sabía
que Nuna me estaba siguiendo por detrás, no necesitaba revisarlo. Las piernas
empezaban a arderme, pero eso no me hizo detenerme, al contrario, me hizo
acelerar para ver hasta dónde podía llegar. La música sonaba a tope en mis
oídos y la ciudad iba pasando ante mí a toda velocidad. Pasado un rato vi que
había un parque al otro lado de la calle y decidí que sería bueno parar para
descansar y que Nuna corriera sola a su aire. Fui ralentizando la velocidad
hasta detenerme en el paso de cebra. Nuna me alcanzó rápidamente y se quedó al
lado de mis pies, esperando a que el semáforo se pusiera en verde. Era muy
buena y estaba bien enseñada, por eso no me molestaba en ponerla correa casi
nunca. Cuando ya podíamos cruzar, atravesamos la carretera ágilmente y me
dirigí directa hacia un banco que vi a la sombra del árbol. Tendría que empezar
a poner como rutina eso de correr porque al parecer me había oxidado un poco en
estos días. Cuando vi a Nuna correr
alegremente por el parque me relajé en el banco, puse en el móvil una de mis
canciones favoritas y cerré los ojos
mientras la música llenaba mis oídos.
"Prometo abrazarte hasta el último día de mi vida
prometo despertarme solamente a tu lado
prometo levantarte después de cada caída
prometo besarte como nunca te han besado"
Un
par de golpecitos en el hombro me hicieron botar de un susto. Abrí los ojos de
golpe encontrándome cara a cara con él. Estábamos demasiado cerca, podía sentir
su respiración en mi cara y sus ojos clavados en los míos durante unos
instantes. De repente pareció como si se despertara de un trance o algo
parecido, se apartó y sacudió ligeramente la cabeza. Empezó a hablar, pero era
como si le hubieran dado con el mando a distancia al botón de "mute".
Me quité uno de los cascos.
-Perdón,
¿puedes repetirlo? No te podía escuchar con la música-Nah, solo decía que me había parecido que eras tú cuando te vi pasar y al parecer estaba en lo cierto -sonrió de la manera que sólo él sabía y me contagió la sonrisa.
Se sentó al lado mío en el banco, esta vez con más confianza que ayer.
-¿Qué estabas escuchando? -cogió el casco que me había quitado y se lo puso en su oído. En ese momento sonó mi cacho favorito de la canción:
"No
es mi culpa poder quererte tanto a mi manera,
no es mi culpa querer quererte dar una vida
entera.Y una última cosa que te quiero decir,
mírame...¡Junto a ti quiero morir!"
Se
quitó el casco mientras yo lo miraba expectante para saber si le gustaba.
-Está
muy bien, es bonita -puse una pequeña sonrisa triunfante- ¿siempre escuchas
rap?-Bueno, puedo escuchar más estilos pero el rap es mi favorito.
Estuvimos
un buen rato hablando sobre música, deportes y de cualquier cosa que se nos
ocurriera. Pude averiguar sobre él que le gustaba el pop y su deporte favorito
era el fútbol, se pasaba todo el día jugando. Tenía una hermana pequeña de seis
años que llegaba en unos días de pasar las vacaciones con sus abuelos y él
había llegado hace una semana de Cádiz con unos amigos.
Al
rato apareció Nuna en mis pies y solo entonces me di cuenta de que ya había
anochecido. Miré el reloj y era tarde, mi madre se estaría preguntando dónde
estaba.
-Wow!
Pero si ya es tardísimo! Me tengo que ir ya a casa! -dije poniéndome en pie-Te acompaño -dijo rápidamente mientras también se levantaba, pero luego añadió- bueno, si no te importa, ya sabes, como vivo en la calle de al lado... -esta vez lo dijo con su voz un poco más temblorosa, como nervioso.
-¿¡Qué me va a importar!? Vamos, ¡¿en qué mundo a las chicas les desagrada que las acompañen a casa?!
Se rió y empezó a moverse hacia nuestras casas.
-Vamos entonces -volvió a sonreír y os juro que no se si podría aguantar más una de esas sonrisas.
Al principio íbamos caminando uno al lado del otro, en silencio, con Nuna detrás de nosotros. Fue él quien se decidió a romper el silencio.
-Hey y...¿cuántos años tienes? Es que me acabo de dar cuenta de que no te lo he preguntado -dijo rascándose la cabeza, se le veía monísimo haciendo eso!
-Hummm -me quedé pensando un momento- ¿a qué día estamos? -dije sintiéndome un poco idiota
-A 14
-No me lo puedo creer, ¿ya es 14?
-Sii -me dijo aguantándose la risa- y...entonces tienes...
-Mañana cumplo los 16
-¿¡Tu cumpleaños es mañana y no te acordabas?! -en este momento ya no se pudo contener la risa- hay alguien que yo me sé a quién las vacaciones la están perdiendo un pocooo -dijo en tono cantarín
-Bueno sí, me he perdido un poco -notaba como el rojo iba subiendo por mi cara- ¿y tú? ¿cuántos años tienes?
-17
-¿Y cuándo es tu cumpleaños?
-En Marzo, el 4 -en mi cabeza me memoricé el día, no se me olvidaría- ¿tienes planes para hacer con tus padres mañana?
-No, la verdad es que no.
-¿No vas a hacer nada en el día de tu cumpleaños? Eso no lo puedo permitir -le miré expectante, ¿me estaba diciendo lo que pensaba que me estaba diciendo?- Te apetece salir mañana a cenar, conozco un sitio que creo que te gustará
Mi sonrisa no se hubiera podido hacer más grande aunque lo intentara con todas mis ganas.
-Me encantaría
-Eeh, perfecto, pues ¿te paso a recoger a las 8?
-Vale
No me había dado cuenta de que ya habíamos llegado a mi calle. ¿Ahora qué se suponía que tenía que hacer? ¿le daba dos besos, un abrazo o simplemente me despedía y ya? Me decanté con la tercera opción ya que no quería que pensara otra cosa.
-Mmm bueno pues hasta mañana -levanté la mano en despedida y me metí en mi calle hacía mi casa.
-Hasta mañana Alex
Esperó hasta que me metí en mi casa y entonces se fue.
En cuanto Nuna y yo ya estábamos en casa subí a mi cuarto corriendo, necesitaba llamar a Cris ¡Urgentemente!
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Por si alguno quiere escuchar la canción que estaba escuchando Alex os la añado aquí ;)
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