Me asomé al balcón de mi habitación. Desde ahí podía ver todo el jardín, era genial. Escuché ruido de agua y miré hacia la piscina. Ahí estaba él, nadando a toda velocidad de un lado a otro. Decidí salir al jardín por lo que entré a mi cuarto a ponerme el bikini.
Esa mañana me había levantado pronto, las pesadillas no me dejaban dormir mucho. Ya estaba harta de recordar tantas veces lo mismo. Esa sensación de ahogo que me llevaba agobiando desde los cinco años.
Cuando vi que no podría volver a dormirme saqué el ebook para seguir leyendo. Solo paré para desayunar y ponerme un chandal. Luego continué leyendo hasta terminármelo. Definitivamente "Hey idiot, I love you" era uno de mis libros favoritos.
Me puse mi bikini verde azulado y me hice una coleta alta. Cogí la toalla, el móvil y los cascos y salí al jardín.
Fui caminando por el césped con la mirada fija en la piscina aunque, para ser más exactos, en Dani. Su cabeza se movía de un lado a otro mientras nadaba y los brazos entraban y salían del agua a toda velocidad. Me quedé embobada un buen rato, hasta que me di cuenta de que paraba en un lado a coger aire y su mirada viajó hasta donde yo estaba. Cuando me vio mostró una gran sonrisa y me saludó con la mano.
-¡Hola! -gritó desde la piscina- vente al agua, ¡está buenísima!
Un pequeño nudo se me hizo en la garganta y unas pocas lágrimas amenazaron con salir. Parpadeé rápidamente para hacerlas desaparecer y luego negué con la cabeza, mostrando una pequeña sonrisa. Seguí caminando hacia una zona donde daba el sol a dejar la toalla y él volvió a nadar.
Me tumbé boca abajo y me puse los cascos. La música inundó mis oídos y comencé a cantar muy bajito. La tristeza que me había abordado hacía unos segundos desapareció.
No se cuanto tiempo había pasado tal vez horas, tal vez un par de minutos, (casi seguro que la segunda opción) cuando apareció una toalla extendiéndose a mi lado, y acto seguido un chico se tumbó en esta.
-Hola -le leí los labios y mientras me quité los cascos.
-Hola-sonreí
-El agua estaba muy buena, podrías haberte dado un baño.
La piel se me puso de gallina. ¿Lo estaba haciendo aposta? No, no creo. Conozco poco a Dani, pero lo suficiente para saber que no me haría eso.
Me encogí de hombros -No me gusta bañarme
Cambiamos de tema y estuvimos un rato hablando de cosas sin importancia, hasta que sus ojos cayeron en mi cintura, cerca del ombligo.
-¿Qué es eso de ahí? ¿Una cicatriz o una marca de nacimiento?
-U-una marca de nacimiento -titubeé. No me gustaba mentirle, pero con el tiempo había aprendido que la gente es muy curiosa, y si contestaba que era una cicatriz empezarían a preguntar cómo me la hice, y no quiero recordarlo.
-Ah, pensé que era una cicatriz -acercó su mano a mi ombligo y un escalofrío me hizo estremecer al sentir sus dedos sobre mi piel.
Me miró con una sonrisa juguetona en la cara, oh no, ¿ahora qué? ¿Habría notado que me había estremecido por su contacto?
-¿Tienes cosquillas? -bueno, definitivamente que pensase eso era mejor que la verdad...pero antes de que me diera tiempo a decir nada comenzó a mover sus dedos con rapidez por todo mi estómago y yo me retorcí y reí a carcajadas.
Intenté moverme pero rápidamente se colocó encima mío para que no pudiera escapar. Después de varios minutos riendo, paró para descansar y coger aire. Colocó los brazos a ambos lados de mi cabeza y lo único en lo que podía pensar era en lo cerca que estábamos. Podía sentir su respiración agitada golpeándome y sus ojos mirándome fijamente. Su cuerpo sobre el mío intentando no aplastarme demasiado y sus labios abriéndose y cerrándose cada poco tiempo para respirar.
Tenía que dejar de pensar que a solo unos centímetros tenía su boca, que con moverme un poco podría estar besando esos labios.... Tenía que hacer algo antes de volverme loca.
Pensé e hice lo primero que se me ocurrió. Aprovechando que estaba distraído coloqué mis manos sobre su pecho, intentando no pensar mucho en lo firme que era, y lo empujé lejos de mí. Me levanté lo más rápido que pude y salí corriendo por el jardín. Escuché unos gritos y pasos cerca, miré por encima de mi hombro y vi a Dani corriendo detrás de mí. Chillé como una niña pequeña y continué corriendo pero Dani no tardó mucho en alcanzarme. Sentí sus brazos rodeándome por la cintura por detrás y volví a chillar. De repente mis pies dejaron el suelo y me encontré subida a su hombro como un saco de patatas. Me entró la risa floja por sentir la presión sobre mi tripa.
-De-déjame...suelta...!! -grité entre risas mientras pataleaba y le golpeaba la espalda.
-Sí, si te dejaré, pero en la piscina
-¡¿QUÉ?! -la risa paró de golpe- NO, NI SE TE OCURRA. SUÉLTAME. BAJAME -seguí golpeando pero esta vez no lo hacía en broma.
Sentí como Dani caminaba conmigo encima en dirección a la piscina y me entró un dolor de tripa terrible. Mis ojos empezaron a llenarse de lágrimas pero no podía permitir que me viera llorar, no otra vez. Intenté mantener la calma y coger aire, aunque era difícil.
Paró de golpe y cerré los ojos esperando el terrible momento. En cambio, me movió despacio hasta que quedé cuerpo con cuerpo, sus brazos alrededor de mi cintura y los míos alrededor de su cuello, donde estaba enterrada en mi cabeza. Bajé los pies al suelo y me di cuenta de que estábamos en el bordillo de la piscina. Hundí la cabeza con más fuerza, temblando incontrolablemente.
-Po-por favor Dani -susurré- no me tires al agua. No se nadar.
-No vas a necesitar nadar -sus brazos se apretaron más a mi cintura y saltó a la piscina, llevándome a mí a rastras.
En el momento en que sentí el agua por todo mi cuerpo, las imágenes me vinieron a la mente. Rodeé a Dani con mis piernas por la cintura e intenté borrar los recuerdos.
No tardamos ni dos segundos en sacar la cabeza a la superficie y cogí aire. Mi cabeza no se había movido del hueco entre el hombro y el cuello de Dani en ningún momento.
-No pasa nada Alex -me dijo al oído para tranquilizarme- el agua no nos cubre mucho más del estómago. No vas a hundirte.
-Por favor...Dani...sácame...de...aquí -las palabras salían con dificultad.
No soy tonta, sabía que no me iba a hundir ya que el agua no llegaba a cubrirme ni los pechos. Pero las imágenes en mi cabeza me estaban aterrando, acechando a cada segundo y no podía soportarlo.
Las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos cuando ya no pude contenerlas por más tiempo.
-Esto no es solo porque no sabes nadar, ¿no?
Negué con la cabeza.
No necesitó nada más. Caminó conmigo, subida como un koala, hacia las escaleras de la piscina. No tenía fuerzas para soltarle, pero por suerte no hizo ningún amago de ello. Subió sin aparente dificultad y me llevó hasta donde estaba la toalla. Me dejó en el suelo de pie con delicadeza y se agachó a coger la tela. La envolvió sobre mis hombros, sin apartar la mirada de mis ojos en ningún momento. Cuando ya estaba cubierta, sin ningún tipo de aviso, me abrazó con fuerza. Al principio estaba un poco tensa por la sorpresa, pero no tardé mucho en relajarme en sus brazos, apoyando la cabeza en su pecho.
-Yo... -comenzó a hablar después de un rato- lo siento mucho Alex. No sabía....
-No -negué interrumpiéndolo- no pasa nada, en serio. Sé que no lo hacías con malas intenciones.
Y en verdad lo sabía, creía firmemente que no lo había hecho aposta.
Se separó un poco de mí para mirarme a la cara.
-Si...si hubiera sabido que pasó algo...
Sentí que debía decirle. En realidad no quería, pero yo creo que merecía una explicación a mi reacción.
-Tenía...tenía cinco años... -paré para respirar. Esto se estaba haciendo más difícil de lo que pensaba. Cogí aire para seguir hablando pero cuando le miré a los ojos me quedé callada. Estiró su mano hacia mí y recogió un mechón de pelo tras mi oreja.
-No hace falta que me lo digas ahora. Pero quiero que sepas que cuando estés lista estaré ahí para escucharlo -su mirada era sincera, al igual que la sonrisa de agradecimiento que apareció en mi cara tras aquellas palabras. En realidad no estaba segura que que hubiera podido contarlo todo.
-Gracias -susurré- creo que me voy a ir a casa.
Él asintió con la cabeza y me dio un beso en la mejilla.
-Descansa Alex -me dijo al oído antes de separarse.
Mi corazón se derritió ante aquellas palabras. Como siguiera diciendo cosas de ese estilo me acabaría enamorando de él.
Pero bueno, en serio, ¿a quién quería engañar?
Ya me había enamorado de él.
Me alegré al enterarme de que nos mudábamos de ciudad, por fin tendría la oportunidad de una vida nueva, una en la que nadie sabía mi historia. En un accidente en la piscina de mi nueva urbanización, conocí a Dani. Inmediatamente me enamoré de él, pero ¿cómo un chico así se fijaría en una chica como yo? Tenía que dejar de hacerme ilusiones, eso me repetía siempre, pero cuando me miraba con esa sonrisa solo suya y esos ojos penetrantes...
jueves, 25 de septiembre de 2014
domingo, 7 de septiembre de 2014
Continuación Cap 6
Alex
-Lo siento tío por llegar tarde. A las chicas se les antojó irse de compras y ya sabes lo que tardan ellas… -dijo el chico que estaba agarrado de la rubia. Él era moreno, no muy alto y de ojos claros, aunque a esa distancia no podía distinguir bien de qué color exacto eran.
La chica lo golpeó en el hombro y él fingió una mueca de dolor, pero enseguida comenzó a reír. Ver su cara me hizo sonreír un poco, a lo mejor esto no era tan malo al final de todo…
-No se nos “antojó” ir de compras. -dijo ella a la defensiva, moviendo los dedos como comillas- No queríamos venir a un cumpleaños con las manos vacías.
Cuando llegaron hasta donde estábamos nosotros, la chica que iba detrás se acercó la primera a mí. Su pelo era rojo, claramente teñido, pero la quedaba muy bien, contrastaba con sus ojos azules.
-¡Hola! Tú debes de ser Alex -dijo alegremente y me dio dos besos- yo me llamo Eli.
-Ho-hola -contesté titubeando. Ahí estaba de nuevo mi timidez para hablar con la gente, GENIAL. En mi pueblo, con las únicas personas con las que hablaba además de mi familia era con mis profesores y con Cris y sus padres. Cuando tenía que hablar con alguien más, los labios me comenzaban a temblar y las manos a sudar. Nos sorprendió muchísimo, tanto a mí como a Cris y a mis padres, que con Dani no hubiera tenido problemas a la hora de hablar. Mis padres lo atribuyeron a que el cambio de ciudad me estaba sentando muy bien y Cris…bueno Cris dijo que eso era “una señal del destino", típico de ella. Cogí aire como tantas veces había hecho cuando estaba nerviosa y dirigí mi mirada hacia la pelirroja. Ella seguía sonriendo, lo que me hizo más fácil relajarme y sonreír también- sí, soy yo.
-Ésta es Jenny -continuó hablando Eli. La rubia se acercó y me dio dos besos sonriente- y éste es su novio Adrián -cuando el moreno se acercó a darme los dos besos me fijé en sus ojos, antes me había quedado con la intriga de saber de qué color eran. Eran azules y antes de que me diera tiempo a pensar que me sonaban esos ojos Eli siguió hablando- que por cierto, también es mi hermano.
Me fijé en Adrián y después en Eli. Estaba claro que eran hermanos, sus ojos eran clavados y en el resto de la cara se parecían mucho.
-¿Sois mellizos? -pregunté con curiosidad
-No -contestó esta vez el chico- yo soy un año mayor que ella, es mi hermanita pequeña -dijo con tono burlón y revolviéndole el pelo a Eli. Ella puso los ojos en blanco y suspiró exagerando. Luego continuó hablando, se veía que a la chica le gustaba hablar, eso me recordaba a Cris.
-Y el rubiales de aquí al lado es Derek
El chico se acercó a darme dos besos como los demás y luego miró con cara asesina a la pelirroja.
-No soy rubio
-Como si lo fueras, eres castaño muy clarito
-Pero yo no soy rubio porque no soy tonto -él parecía enfadado, pero sus ojos me decían que estaba bromeando.
-Eh! Que yo soy rubia! -gritó indignada Jenny.
-Pues eso…ya tenemos la prueba… -dijo riéndose, pero no pudo acabar porque la chica levantó la mano, amenazándolo con pegarlo y él como acto reflejo se cubrió la cabeza con las manos, lo que nos hizo reír a todos, incluida a mi.
-Ja! Al parecer te da miedo una rubia tonta eh -dijo Jenny riéndose de Derek
-Vale vale, retiro lo dicho. Las rubias no son tontas. -contestó Derek en señal de rendición y Jenny puso una sonrisa triunfante.
Eso provocó más carcajadas de nuestra parte.
-Ah por cierto, que al final se nos olvida. ¡Feliz cumpleaños! -dijo Eli
-¡Eso! ¡Felicidades! -gritó Jenny
-CUMPLEAÑOS FELIZ, CUMPLEAÑOS FELIZ, TE DESEAMOS TODOS, CUMPLEAÑOS FELIZ -cantaron todos a la vez. Desafinaron como el infierno, pero ¿quién no desafina cantando esa canción?
Reí entre dientes.
-Muchas gracias
-Ah y toma, tu regalo -me tendió una bolsa- no sabíamos qué te podría gustar, pero vimos esto y nos encantó. Espero que sea de tu talla.
-No hacía falta que me comprarais nada -sonreí en agradecimiento
-Pero queríamos -dijo Jenny.
Abrí la bolsa y saqué una camiseta ombliguera verde azulado de tirantes.
-Me encanta -dije sinceramente. Me la coloqué por encima y parecía que sí era mi talla.
-¿De verdad? Porque está el tíquet regalo dentro por si...
-En serio, me encanta -la corté y miré a todos- muchas gracias
Seguimos hablando de cualquier cosa hasta que llegaron unas pizzas para cenar. El tiempo se me pasó volando y la decepción del principio por no estar a solas con Dani desapareció. Eran todos muy simpáticos y divertidos. Derek era el más bromista de todos y no paré de reír en toda la tarde.
Cuando ya era la hora de irse nos dimos nuestros números de teléfono y prometimos seguir en contacto, le di dos besos a todos y salí con Dani hacia el ascensor. Fuimos callados casi todo el camino porque no sabía qué decir, pero era un silencio cómodo, al menos para mi. Fui mirado el paisaje por el que pasaba y memorizando el camino hasta casa de Derek.
Cuando llegamos a mi casa me paré y le miré.
-Muchas gracias por este cumpleaños. Me lo he pasado genial.
-Me alegro mucho de oír eso -mi mirada cayó a los labios de Dani y a esa sonrisa que siempre tenía.
Se acercó más y noté de nuevo mi corazón acelerarse. Me dio un beso en la mejilla y podría jurar que sentí sus labios varios segundos después de que se separara.
-Hasta mañana Alex
-Hasta mañana Dani
Me di la vuelta y me metí en mi casa con una sonrisa de tonta pintada en la cara.
Al entrar en casa vi que todos dormían ya. No era muy tarde pero mis padres tenían que trabajar al día siguiente y mis hermanos eran pequeños aun, por lo que dormían pronto. En cuanto llegué a mi cuarto cogí el móvil y me metí en Whatsapp para mandarle un mensaje a Cris.
Yo: Ya he llegado
La respuesta llegó enseguida.
Cris: Cuéntamelo todooo! ¿Skype?
Yo: No puedo, mis padres están durmiendo
Cris: Vale pues cuenta por aqui ;)
Cris: A dónde te ha llevado?
Cris: TE HA BESADO?!
Yo: Me vas a dejar hablar?
Me reí ante la pantalla.
Yo: No ha sido como nosotras esperábamos...
Cris: Qué?
Cris: Por qué?
Cris: Alex, cuenta!!
Yo: Estoy intentándolo pero no me dejas -.-"
Yo: Mejor te llamo por Skype y hablamos bajito
Cris: valep :)
Le empecé a contar todo y se puso a gritar e insultar cuando se enteró de que aparecieron sus amigos, tuve que mandarla callar. Cuando terminé de contarle todo ya estaba más contenta, nos despedimos hasta el día siguiente y colgué.
Me puse el pijama y dejé la ropa tirada encima de la silla, ya la recogería mañana. Me tumbé en la cama y cuando fui a dejar el móvil en el cargador este vibró.
Nuevo mensaje
Abrí el Whatsapp y sonreí en cuanto lo leí. Contesté igual y dejé el móvil para dormir.
"Dani: Buenas noches ;)"
-Lo siento tío por llegar tarde. A las chicas se les antojó irse de compras y ya sabes lo que tardan ellas… -dijo el chico que estaba agarrado de la rubia. Él era moreno, no muy alto y de ojos claros, aunque a esa distancia no podía distinguir bien de qué color exacto eran.
La chica lo golpeó en el hombro y él fingió una mueca de dolor, pero enseguida comenzó a reír. Ver su cara me hizo sonreír un poco, a lo mejor esto no era tan malo al final de todo…
-No se nos “antojó” ir de compras. -dijo ella a la defensiva, moviendo los dedos como comillas- No queríamos venir a un cumpleaños con las manos vacías.
Cuando llegaron hasta donde estábamos nosotros, la chica que iba detrás se acercó la primera a mí. Su pelo era rojo, claramente teñido, pero la quedaba muy bien, contrastaba con sus ojos azules.
-¡Hola! Tú debes de ser Alex -dijo alegremente y me dio dos besos- yo me llamo Eli.
-Ho-hola -contesté titubeando. Ahí estaba de nuevo mi timidez para hablar con la gente, GENIAL. En mi pueblo, con las únicas personas con las que hablaba además de mi familia era con mis profesores y con Cris y sus padres. Cuando tenía que hablar con alguien más, los labios me comenzaban a temblar y las manos a sudar. Nos sorprendió muchísimo, tanto a mí como a Cris y a mis padres, que con Dani no hubiera tenido problemas a la hora de hablar. Mis padres lo atribuyeron a que el cambio de ciudad me estaba sentando muy bien y Cris…bueno Cris dijo que eso era “una señal del destino", típico de ella. Cogí aire como tantas veces había hecho cuando estaba nerviosa y dirigí mi mirada hacia la pelirroja. Ella seguía sonriendo, lo que me hizo más fácil relajarme y sonreír también- sí, soy yo.
-Ésta es Jenny -continuó hablando Eli. La rubia se acercó y me dio dos besos sonriente- y éste es su novio Adrián -cuando el moreno se acercó a darme los dos besos me fijé en sus ojos, antes me había quedado con la intriga de saber de qué color eran. Eran azules y antes de que me diera tiempo a pensar que me sonaban esos ojos Eli siguió hablando- que por cierto, también es mi hermano.
Me fijé en Adrián y después en Eli. Estaba claro que eran hermanos, sus ojos eran clavados y en el resto de la cara se parecían mucho.
-¿Sois mellizos? -pregunté con curiosidad
-No -contestó esta vez el chico- yo soy un año mayor que ella, es mi hermanita pequeña -dijo con tono burlón y revolviéndole el pelo a Eli. Ella puso los ojos en blanco y suspiró exagerando. Luego continuó hablando, se veía que a la chica le gustaba hablar, eso me recordaba a Cris.
-Y el rubiales de aquí al lado es Derek
El chico se acercó a darme dos besos como los demás y luego miró con cara asesina a la pelirroja.
-No soy rubio
-Como si lo fueras, eres castaño muy clarito
-Pero yo no soy rubio porque no soy tonto -él parecía enfadado, pero sus ojos me decían que estaba bromeando.
-Eh! Que yo soy rubia! -gritó indignada Jenny.
-Pues eso…ya tenemos la prueba… -dijo riéndose, pero no pudo acabar porque la chica levantó la mano, amenazándolo con pegarlo y él como acto reflejo se cubrió la cabeza con las manos, lo que nos hizo reír a todos, incluida a mi.
-Ja! Al parecer te da miedo una rubia tonta eh -dijo Jenny riéndose de Derek
-Vale vale, retiro lo dicho. Las rubias no son tontas. -contestó Derek en señal de rendición y Jenny puso una sonrisa triunfante.
Eso provocó más carcajadas de nuestra parte.
-Ah por cierto, que al final se nos olvida. ¡Feliz cumpleaños! -dijo Eli
-¡Eso! ¡Felicidades! -gritó Jenny
-CUMPLEAÑOS FELIZ, CUMPLEAÑOS FELIZ, TE DESEAMOS TODOS, CUMPLEAÑOS FELIZ -cantaron todos a la vez. Desafinaron como el infierno, pero ¿quién no desafina cantando esa canción?
Reí entre dientes.
-Muchas gracias
-Ah y toma, tu regalo -me tendió una bolsa- no sabíamos qué te podría gustar, pero vimos esto y nos encantó. Espero que sea de tu talla.
-No hacía falta que me comprarais nada -sonreí en agradecimiento
-Pero queríamos -dijo Jenny.
Abrí la bolsa y saqué una camiseta ombliguera verde azulado de tirantes.
-Me encanta -dije sinceramente. Me la coloqué por encima y parecía que sí era mi talla.
-¿De verdad? Porque está el tíquet regalo dentro por si...
-En serio, me encanta -la corté y miré a todos- muchas gracias
Seguimos hablando de cualquier cosa hasta que llegaron unas pizzas para cenar. El tiempo se me pasó volando y la decepción del principio por no estar a solas con Dani desapareció. Eran todos muy simpáticos y divertidos. Derek era el más bromista de todos y no paré de reír en toda la tarde.
Cuando ya era la hora de irse nos dimos nuestros números de teléfono y prometimos seguir en contacto, le di dos besos a todos y salí con Dani hacia el ascensor. Fuimos callados casi todo el camino porque no sabía qué decir, pero era un silencio cómodo, al menos para mi. Fui mirado el paisaje por el que pasaba y memorizando el camino hasta casa de Derek.
Cuando llegamos a mi casa me paré y le miré.
-Muchas gracias por este cumpleaños. Me lo he pasado genial.
-Me alegro mucho de oír eso -mi mirada cayó a los labios de Dani y a esa sonrisa que siempre tenía.
Se acercó más y noté de nuevo mi corazón acelerarse. Me dio un beso en la mejilla y podría jurar que sentí sus labios varios segundos después de que se separara.
-Hasta mañana Alex
-Hasta mañana Dani
Me di la vuelta y me metí en mi casa con una sonrisa de tonta pintada en la cara.
Al entrar en casa vi que todos dormían ya. No era muy tarde pero mis padres tenían que trabajar al día siguiente y mis hermanos eran pequeños aun, por lo que dormían pronto. En cuanto llegué a mi cuarto cogí el móvil y me metí en Whatsapp para mandarle un mensaje a Cris.
Yo: Ya he llegado
La respuesta llegó enseguida.
Cris: Cuéntamelo todooo! ¿Skype?
Yo: No puedo, mis padres están durmiendo
Cris: Vale pues cuenta por aqui ;)
Cris: A dónde te ha llevado?
Cris: TE HA BESADO?!
Yo: Me vas a dejar hablar?
Me reí ante la pantalla.
Yo: No ha sido como nosotras esperábamos...
Cris: Qué?
Cris: Por qué?
Cris: Alex, cuenta!!
Yo: Estoy intentándolo pero no me dejas -.-"
Yo: Mejor te llamo por Skype y hablamos bajito
Cris: valep :)
Le empecé a contar todo y se puso a gritar e insultar cuando se enteró de que aparecieron sus amigos, tuve que mandarla callar. Cuando terminé de contarle todo ya estaba más contenta, nos despedimos hasta el día siguiente y colgué.
Me puse el pijama y dejé la ropa tirada encima de la silla, ya la recogería mañana. Me tumbé en la cama y cuando fui a dejar el móvil en el cargador este vibró.
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Abrí el Whatsapp y sonreí en cuanto lo leí. Contesté igual y dejé el móvil para dormir.
"Dani: Buenas noches ;)"
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