Notaba
cómo el aire empezaba a faltarme.
Abrí
los ojos, pero solo veía una cosa roja.
Intenté
gritar, pero no se me oía.
Intenté
moverme, pero no tenía fuerzas.
Poco a
poco bajaba, lentamente.
Los ojos me pesaban mucho.
Me
rendí y me dejé llevar.
No había nada más que pudiera hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario