viernes, 7 de noviembre de 2014

Capítulo 8

Habían pasado ya tres semanas desde que admití que me estaba enamorando de Dani y el verano ya estaba terminando. Lo había pasado genial en este tiempo, si no salía con Dani al jardín nos íbamos a dar una vuelta o quedaba con Jenny y Eli. Uno de los fines de semana vino Cris a casa y no nos separamos ni un segundo, la había echado mucho de menos, a pesar de haber estado hablando todos los días con ella, no era lo mismo. Le presenté a mi nueva panda de amigos y para ella ver a Dani en persona fue un bombazo. 'No, si parecía tonta la niña' dijo por lo bajo cuando le vio.
Eran las 2:00 a.m., al día siguiente empezaba el instituto, 1º de bachillerato, y aún no me había conseguido dormir. Los nervios atacaban como armas nucleares mi estómago y cuando por fin me conseguí dormir las pesadillas abordaron mi mente. Sé que puede parecer exagerado solo por empezar en un nuevo instituto, pero es que mi experiencia hacía que me pusiera alerta.
La voz de mi madre comenzó a sonar por alguna parte de mi habitación y me esforcé por abrir los ojos, pero no podía. Casi no había dormido nada. Oí como mi madre subía la persiana de mi cuarto y la luz empezó a brillar a través de mis párpados. La cama se hundió por un lado y mi madre se acercó a mí hasta darme un beso en la frente.
-Despierta cariño, hora de levantarse
Gruñí. A esas horas no podía pronunciar una sola palabra coherente.
-Al menos abre los ojos -insistía mi madre.
Con dificultades los conseguí abrir y parpadeé varias veces hasta que mi vista se acostumbró a la luz. Miré a mi madre que me dirigió una cálida sonrisa y luego se levantó para salir de mi cuarto mientras decía "así mejor".
Forcé a mi cuerpo a moverse y después de unas pocas peleas con las sabanas conseguí salir de la cama. Me puse la ropa que había dejado preparada la noche anterior (nada muy extravagante, solo unos shorts vaqueros, una camiseta y mis amadas converse) y me dirigí a la cocina. Allí ya estaban mis hermanos desayunando como zombis y seguramente yo tendría una cara parecida. Me tomé la leche con cereales en silencio y subí al baño para terminar de arreglarme. Cuando ya estaba lista cogí la mochila, el móvil y los cascos; le di un beso a mi madre, despeiné a mis hermanos solo por fastidiarlos y me fui de casa.
Iba con treinta minutos de adelanto, pero no quería aparecer tarde el primer día y no sabía cuánto tiempo exacto tardaría en llegar al instituto. Comencé a caminar, al ritmo de la música que sonaba en mis oídos, en la dirección en la que me había dicho mi madre cuando me dijo cómo llegar a mi nueva cárcel. En un cuarto de hora ya había llegado, ¡genial! ¡eso significaba un cuarto de hora más para dormir los próximos días! Pensar en dormir me dio todavía más sueño y tuve que sacudir la cabeza para despertarme un poco. Entré al instituto con la cabeza gacha, fui directa a un banco libre y saqué el ebook. Según la explicación que me dio el director el día que vine para que me mostraran las instalaciones, los aparatos electrónicos estaban permitidos en el instituto siempre y cuando prestáramos atención en clase. Estaba sumergida en mi libro cuando unas manos cubrieron mis ojos.
-Mmm...¿hola? -fue lo único que se me ocurrió decir.
-¿Quién soy? -preguntó una voz que conocía muy bien.
-¡Dani! -aparté sus manos de mi cara, dejé el ebook en el banco y me levanté para darle un pequeño abrazo- ¿Qué haces aquí?
-Pues iba a irme hacia mi clase cuando me pareció verte en el banco...
-Espera, espera -lo interrumpí- ¿vas a este instituto?
-Creo que eso ya estaba claro -rodó los ojos, le golpeé en el brazo y soltó una carcajada- sí, vamos a este instituto ya que no hay muchos más por la zona.
-¿Vamos? es decir, que ¿el resto también viene a este instituto? -pregunté emocionada. No sé cómo no se me ocurrió preguntar a qué instituto iban...
-Sí -respondió con voz cansada- no se te da bien eso de madrugar, ¿eh? Venga anda, que te llevo a tu clase.
No respondí. Me limité a sacarle la lengua y recoger mis cosas para luego seguirle.
Dani me llevó hasta la que, según las listas colgadas en la pared, era mi clase y se despidió prometiéndome ver en el recreo. Entré temerosa en el aula y miradas curiosas se giraron para mirarme. Me sonrojé y enseguida bajé la vista al suelo. Unas voces llamaron mi atención.
-¡Alex! ¡Alex! ¡Aquí! -miré en busca de las voces y vi a Jenny y Eli moviendo sus manos para llamar mi atención desde el fondo de la clase. Fui hacia donde estaban ellas y las di unos pequeños abrazos- ¡Qué bien, te han puesto con nosotras en clase!
Asentí ilusionada y miré hacia las dos chicas que estaban al lado y no conocía.
-Ups, se me olvidó presentaros -dijo obviamente Eli- estas son Blanca y Andrea.
Saludé a las dos chicas, Blanca era delgada y tenía el pelo rubio recogido en dos coletas, en cambio Andrea era más rellenita y su flequillo oscuro le tapaba gran parte de la cara.
-Bien clase, tomen asientos -entró una profesora de alrededor de cuarenta años.
Nos sentamos las cinco en la esquina de la clase, Andrea y Banca en la última fila, Eli y Jenny en la penúltima delante de las otras dos y yo delante de Jenny, pegada a la ventana. Una cabellera rizada se sentó rápidamente a mi derecha y cuando se giró vi unos ojos verdes y una sonrisa acompañada de hoyuelos.
-Hola, soy Diego.
Me sorprendió que me hablara, pero quizás tenía que empezar a acostumbrarme...
-Alex
-Alex...¿de Alejandra? -Asentí con la cabeza- No hablas tú mucho ¿no?
Me sonrojé notablemente, lo cual hizo reir a Diego -lo siento
-¡No tienes que pedir perdón hombre! -dijo alegremente- ¿y eres nueva en la ciudad o solo en el instituto? Este instituto no es muy grande y me sonarías al menos de vista si te hubiera visto por aquí antes.
-Soy nueva en la ciudad
-¡Cilencio por favor! -la voz chillona de la profesora sonó por toda la clase- hoy cerá un día de precentación cimplemente -dijo la señora. Además de esa voz insoportable... ¡ceceaba!- mi nombre ez Zandra y ceré vueztra tutora durante ezte curzo....
Después de TRES horas hablando, dándonos nuestros horarios y leyéndonos las normas del colegio como cuatro veces, por fin nos dejó irnos a casa.
-¡Bueno pues hasta mañana! -dijo Diego justo antes de levantarse y salir con la estampida de adolescentes.
-¡Adiós! -le contesté y comencé a guardar las cosas en la mochila.
Cuando terminé de recoger estaban Eli y Jenny esperándome con unas sonrisas pícaras en sus caras -Me dais miedo ¿Qué pasa?
-Diegooo -dijo la pelirroja mientras salía de la clase ya vacía dando pasos a lo Heidi.
Mi cara sería épica en ese momento ya que en cuanto miré a Jenny, esta lo único que hizo fue comenzar a reirse como loca. ¿¡Es que era yo la única normal ahí!?
-Nada, déjalo -contestó cuando consiguió dejar de reirse.
Empezamos a caminar hacia las escaleras que daban al patio y desde arriba pude ver a mis amigos. Eli estaba pegando a su hermano, Derek con el móvil y Dani hablando con...espera, ¿quién era esa? Me había parecido verla en mi clase pero no estaba segura. Bajamos las escaleras y fuimos hacia donde les habíamos visto hacía unos instantes. La pu...perdón, la chica de antes ya no estaba. Jenny se lanzó a los brazos de Adrián y comenzaron a besuquearse ahí en medio de todos. Rodé los ojos y les pasé de largo, caminando hacia Dani. Él se rió ante mi cara al ver a nuestros amigos y pasó un brazo por encima de mis hombros. Enseguida sonreí tontamente.
-¿Qué tal el primer día?
-Bien, aunque tengo dolor de cabeza por culpa de la voz de la "ceñorita Zandra" -dije imitando la voz de nuestra tutora.
Él se rió para luego decir "buena suerte".
-Que buenos amigos tengo, cada día los quiero más...-dije con un tono sarcástico. Lo que hizo que se riera todavía más. Me separé un poco de él y comencé a pegarle golpes en el hombro. -Deja.de.reirte.cacho.imbécil -dije entre golpe y golpe mientras reía por la situación.
De repente dejó de reirse y antes de que me diera tiempo a reaccionar estaba subida encima de sus hombros. ¿Es que esto se estaba haciendo costumbre o qué?
-¿¡Pero qué haces idiota!? ¡Bájame!
-¡Ay idiota! -dijo haciéndome burla- ¿vas andando a casa?
-Sip
-Vale, perfecto -y dicho esto comenzó a caminar
-¿QUÉ? ¡NO! ¡SUÉLTAME YA! -dije mientras le pegaba en la espalda para que me bajase. Al pasar por delante de nuestros amigos me despedí con la mano, pero solo fue cuando vi sus miradas divertidas cuando me di cuenta de que todo el mundo me debía estar mirando. ¡y yo no quería llamar la atención! -¡DANI YA! ¡¡¡¡BÁJAME!!!!
-Vale, te suelto pero no te escapes
-Vaaale -dije mientras cruzaba los dedos en mi espalda. En cuanto mis pies tocaron el suelo salí disparada en dirección a mi casa. ¿Esto llamaría más la atención? No lo se, pero era en momentos como ese en los que me alegraba de haber entrenado en atletismo.
No paré de correr hasta llegar a casa.
No había nadie, mis hermanos seguían en el colegio y mis padres estaban trabajando. Subí a mi cuarto, saqué mi movil de la mochila y luego tiré esta al suelo. Salté a mi cama y en cuanto encendí el móvil las alertas comenzaron a sonar avisándome de que tenía tres llamadas de Dani y cuatro mensajes también suyos. Pulsé en su contacto y le di al botón de llamar. Simplemente sonaron tres tonos antes de que contestaran al otro lado de la línea.
-¡Alex! ¿¡estas bien!? -gritó Eli al otro lado del teléfono.
-¿Eli? ¿Qué haces tú con el teléfono de Dani?
-Oh, que bonitoo -dijo mi amiga en tono sarcástico- nada de un "Eli estoy bien, gracias por preguntar" o un "que buena amiga eres por preocuparte por mi"
Me reí -Gracias Eli por preocuparte por mi, pero no había por qué, solo me he ido a casa.
-¿¡Solo!? ¡Te has ido como si te estuviera persiguiendo el diablo!
Solté una carcajada -Estoy bien, en serio. ¿Me pasas a Dani? Luego hablamos por Whatsapp.
-Claro, chau -un ruido sonó al otro lado del teléfono hasta escuchar la voz de Dani -ALEJANDRA, NO ME VUELVAS A HACER ESTO EN TU VIDA M...
-lo primero -dije interrumpiéndole- me llamo Alex. Lo segundo ¿qué te he hecho yo? Solo he ido a mi casa andando rápido-contesté con voz inocente
Suspiró pesadamente- Andando rápido, sí seguro...-decía más para él que para mi- Bueno, ¿estás bien seguro? -pude escuchar como se relajaba al otro lado del teléfono.
-Siii pesadoooo
-Vale, solo es que....me preocupo por ti

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